19 :: Junio :: 2019



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Llanos de Cáceres y Sierra de Fuentes - El Medio Natural

 

 Afloramientos de granitos colonizados por la vegetación

 

Los materiales del complejo esquistograuváquico configuran la base en la que han intruido los batolitos graníticos, donde la red hidrográfica ha ido dejando sus huellas formando las riberas que disectan la Penillanura sobre la que asoman los relieves residuales del Risco en Sierra de Fuentes y la montaña en cáceres, siendo los principales habitantes de esta llanura pseudoestepáricas las aves.

GEOLOGÍA

Geológicamente pertenece a la zona Centro - Ibérica del Macizo Hespérico.

Su elemento geológico más característico es la existencia de amplios afloramientos de una serie detrítica, conocida como Complejo Esquisto - Grauváquico. Dichos afloramientos constituyen amplios anticlinorios separados por estrechos sinclinorios en los que afloran series paleozoicas de afinidad "armoricana", que incluyen desde el Cámbrico hasta el devónico superior, puntualmente se alcanza hasta el Carbonífero inferior.

Otro rasgo sobresaliente de la zona es la profusión de plutones graníticos que la atraviesan, que constituyen el llamado Batolito de Extremadura Central, se trata de rocas casi exclusivamente ácidas (granodioritas y granitos) intruidas con posterioridad a la primera fase de deformación.

Desde el paleozoico existe una gran laguna estratigráfica hasta la aparición de los depósitos Cenozoicos constituidos por los siguientes materiales:

- Arenas y arcillas del neogeno.
- Depósitos de raña pliocuaternarios.
- Aluviones y cloviones cuaternarios.

MORFOLOGÍA

Los Llanos de Cáceres y Sierra de Fuentes se enmarcan sobre la gran penillanura extremeña que , a su vez, forma parte de la Meseta Meridional. Se configuran como una llanura de erosión sobre la que sobresalen relieves residuales y montes isla como el Risco en Sierra de Fuentes. La penillanura cacereña (Domínguez, D.) se sitúa en torno a los 400 m. de altitud, convergencias que cambian en amplios espacios, reflejo de movimientos verticales que la han fraccionado y desnivelado con posterioridad a su formación. No es posible por esto conoce la inclinación natural primitiva del antiguo nivel.

Los diferentes sentidos de las desnivelaciones en la penillanura, fundamentalmente, vienen en general marcados por la escorrentía fluvial. Los ríos Magasca y Tozo, y algunos tramos del Almonte, toman rumbo oeste y noroeste a partir de las alturas de Villuercas y Garciaz.

El Tamuja adquiere este misma dirección en el último tramo de su curso, así como el Guadiloba, que nace próximo a la Sierra de Cáceres.

Además del nivel de los 400 m. perviven testimonios de aplanamientos bien desarrollados en las cumbres de las sierras que se elevan desde la superficie general.

Niveles culminantes que en ocasiones representan quizás vestigios de ciclos erosivos antiguos y otras son restos de la misma superficie general fallada y desnivelada. Las cotas más bajas están ligadas a la erosión fluvial actual que ha creado talweg amplios propios de un sistema maduro, y cursos encajados que están penetrando vigorosamente en la penillanura, como corresponde a una ola de erosión regresiva muy reciente.

Estamos, pues, en presencia no de una superficie única, sino de varios niveles de origen dudoso. El mejor representado es la Superficie de Erosión General por ocupar amplios espacios en la zona.

Las cotas de relieve oscilan entre los 644 m. de altitud máxima en el Risco (Sierra de Fuentes) y 218 de cota del embalse de Alcántara II en el límite norte de la Zona de Interés Regional.


 



CLIMATOLOGÍA

El clima es mediterráneo continental templado, con inviernos cortos y suaves, y veranos calurosos y muy largos con extremada sequía.

La temperatura media anual es de 16º C, siendo la temperatura media del mes más cálido de 28º C en junio y máximas absolutas que sobrepasan los 39º C en julio, prodiciéndose un descenso hasta llegar los meses de diciembre, enero y febrero con mínimas absolutas de -1º C. La primavera es muy reducida alcanzándose temperaturas en el mes de mayo que se aproximan a los 18º C.

Las precipitaciones son escasas, presentando una media anual de 491 mm. Las máximas precipitaciones se producen en invierno, comenzando un descenso progresivo de las mismas hasta junio cuando se entra en un periodo de sequía que se prolonga hasta septiembre.

HIDROLOGÍA

Los Llanos y Sierra de Fuentes se encuadran hidrológicamente en la cuenca del Tajo, estando compuesta la red hídrica principal por las subcuencas de los ríos: Ayuela, Salor y Almonte.

La subcuenca del Ayuela ocupa una pequeña parte del sur del territorio de la Zona de Interés Regional, siendo las aguas drenadas por sus afluentes: el arroyo del Verdinal, arroyo del Torvar y el arroyo de la Cervera.

El río Salor drena las aguas de la parte centro - sur de la Zona de Interés Regional. Se encuentra regulado por el embalse del Salor y como principales afluentes en la zona recibe las aguas del arroyo de los Negros, arroyo de Zorita, arroyo del Tripero, arroyo del Puerto, arroyo del Castillejo, etc...

El río Almonte situado como límite norte de la zona, drena a través de sus afluentes los ríos Guadiloba y Tamuja la parte centro - norte del territorio que ocupa la Zona de Interés Regional. Se encuentra regulado por el embalse de Alcántara II.

El intenso arrasamiento sufrido en la zona ha destruido las estructuras hercínicas de modo tan eficaz que los vestigios que hoy se conservan son casi siempre flancos de pliegues en litólogias duras. Por esto, la red de drenaje no expresa prácticamente ningún condicionamiento estructural, aunque si litológico.

Sin embargo, las diferencias de materiales no influyen de modo decisivo en el sentido general de la escorrentía si no es a escala de red primaria.

Los granitos originan un trazado ortogonal de acuerdo con su fracturación y diaclasación que en pizarras se hace dentrítica, siempre que se trate de una zona escasamente fracturada, pues de lo contrario el factor litológico pierde expresividad.

Los ríos de segundo o tercer orden instalan sus cauces de preferencias en el complejo esquisto - grauváquico evitando los plutones los cuales rodean en parte dejando en resalte los bordes del granito.

A su vez, todos los ríos y afluentes mencionados recogen las aguas de los numerosos regatos y arroyos subsidiarios que drenan las aguas de escorrentía, completando así la red hidrográfica de la zona.

Todos los cursos hídricos que surcan los Llanos presentan marcado régimen estacional, permaneciendo secos la mayor parte del año.

EDAFOLOGÍA

La mayoría de los suelos que tapizan la Zona de Interés Regional se clasifican como Tierras Pardas Meridionales sobre granitos y sobre pizarras, presentados en menor cuantía y de forma localizada planosuelos sobre rañas y tierra Rossa y litosuelos de caliza.

Los suelos se presentan, en general, con escasa potencia. Más del 60% no alcanzan los 60 cms. y, de ellos, el 66,6% aproximadamente descansan sobre la roca madre que se halla a 30 cms. o menos de profundidad. Potencias de un metro o más sólo se dan en un 2% de la superficie considerada.

Se trata, por tanto, de suelos poco dasarrollados, donde falta, en ocasiones, algunos horizontes (zonas de iluviación), fundamentalmente en los de menos potencia. Como es lógico, en las zonas de abruptas pendientes de las sierras, faltan casi en su totalidad el horizonte superior, debido a la fuerte erosión que caracteriza a la zona.

Los suelos presentan una granulometría variada que, cuando es equilibrada, facilitada la circulación del agua, la aireación del suelo y los procesos de lavado, tanto descendentes como ascendentes, por las raíces de las plantas.

El componente arcilloso es fundamental para impedir la pérdida de agua y, con ella, de las sales disueltas. La pobreza en arcillas, en general, de los suelos de la zona es responsable de la escasez de dichas sales, elementos fundamentales de la riqueza del suelo.

En correspondencia con la roca madre y las características climáticas de la zona, los suelos son ácidos, a excepción de las áreas pizarrosas y la carbonatada.

La pobreza en materia orgánica es generalizada. Sólo en las áreas correspondientes a posíos, se encuentran unos valores mínimamente aceptables, en tanto que las zonas de laboreo descienden rápidamente, ya que facilita la mineralización de las sustancias orgánicas almacenadas.

 
 

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