24 :: Febrero :: 2020



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Documento relativo a Hábitats

Lista de hábitats naturales:

  • Estepas salinas (Limonietalia).Cod.UE 1510

Comunidades vegetales ricas en especies halófilas (adaptadas a la salinidad) entre las que destacan las del género Limonium, que ocupan suelos temporalmente encharcados por aguas salinas y eventualmente sujetos a desecación durante el verano. Dentro de las estepas salinas se encuentran un gran número de endemismos esteparios del país ya que son taxones con una gran especialización en estos ambientes extremos. Estas plantas presentan algunas adaptaciones como la suculencia (plantas crasas), que les permite absorber agua aumentando la concentración salina de las células y alcanzando así, la fuerza de succión necesaria para vencer la presión osmótica que provoca la sal en el suelo. Las especies del género Limonium, sin embargo, se deshacen de la sal segregándola a través de glándulas epidérmicas. Algunas de las plantas halófilas suelen vivir en zonas endorreícas en las tienen acceso al agua durante ciertas épocas. Este es el caso de Extremadura donde las estepas salinas, hábitat de interés comunitario, aparecen junto al complejo de lagunas endorreícas de La Albuera (Badajoz), recientemente declarado como ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves). Las dos especies del género Limonium presentes en Extremadura son Limonium echioides (Limonio enano espinoso) y Limonium sinuatum (Capitana, siempreviva azul), ambas especies son raras y localizadas sobre suelos salobres.

  • Aguas oligo-mesotróficas calcáreas con vegetación béntica con formaciones de charáceas. Cod.UE 3140

Dentro de los hábitats de agua dulce de interés comunitario aparecen las praderas sumergidas templadas. Se trata de praderas subacuáticas de Nitella flexilis, frágil planta de ramas terminales unicelulares que no llega al metro de longitud y que puede presentar sus ramillas dispuestas en anillos adoptando distintas formas, según ejemplares. Estas praderas se desarrollan sobre el fondo normalmente en aguas dulces y someras de lagunas y charcas, aunque pueden aparecer a mayor profundidad en embalses artificiales. En Extremadura constituyen un hábitat muy escaso y amenazado.

  • Lagos eutróficos naturales con vegetación Magnopotamion o Hydrocharition. Cod U.E. 3150

Cuando hablamos de lagos eutróficos nos referimos a lagunas o charcas naturales en las que el agua tiene una elevada concentración de nutrientes (fosfatos y nitratos) lo cual hace que la vegetación y pequeños animales acuáticos puedan desarrollarse de una manera abundante, en un ambiente de aguas turbias a veces con gran número de algas. Estos lagos suelen ser poco profundos y las aguas se calientan por lo que la concentración de oxígeno disuelto disminuye. Los niveles de oxígeno suelen fluctuar mucho debido a que el oxigeno aportado por las plantas y algas al realizar la fotosíntesis, es consumido por los peces y por los microbios que descomponen la abundante materia orgánica acumulada en el fondo. Estos niveles mínimos de oxígeno pueden resultar fatales para algunos animales y plantas y en ciertos momentos se pueden producir mortalidades de peces por falta de oxígeno. Algunos peces, como tencas y percas, son capaces de tolerar niveles bajos de oxígeno. Algunas de estas lagunas pueden incluso, llegar a secarse durante el verano.

La intensificación de la agricultura y el uso de fertilizantes, entre otras actividades humanas, hacen que las aguas arrastren muchos fosfatos y nitratos, aumentando excesivamente la eutrofización de las aguas y provocando un desarrollo anormal de cierto tipo de plantas como las espadañas (Typha sp.). No obstante, en Extremadura aún existen charcas naturales en las que se da un cierto equilibrio que permite la proliferación de distintos tipos de plantas y animales en un entorno natural poco trasformado. En estas condiciones suelen aparecer distintas asociaciones vegetales de gran interés que incluyen comunidades de plantas acuáticas flotantes o enraizadas de agua dulce, dentro de las cuales podemos encontrar nenúfares (Nymphaea alba y N. Lutea), lentejas de agua (Lemnetum gibbae y L. minoris), Spirodela polyrhyza, especies del género Potamogeton sp. como la espiga de agua (P. natans), herbazales sumergidos y algunas especies de elodéidos y miriofílidos (Myriophyllum alterniflorum), entre otras.

Estas charcas naturales suelen sustentar también a especies tan valiosas como la cigueña negra, garzas imperiales, martinetes, espátulas, nutrias, galápagos, etc, que acuden a sus aguas tranquilas y poco profundas en las que se alimentan de peces y anfibios.

  • Lagunas temporales mediterráneas. Cod. U.E. 3170

Dentro de estos encharcamientos temporales se desarrolla una vegetación anfibia mediterránea reconocida como hábitat de interés comunitario. Se incluyen aquí ciertos tipos de vallicares y bonales (pastizales de vaguadas encharcadizas y otras zonas donde se acumula agua de forma somera, principalmente durante el invierno y la primavera). En estas áreas se dan comunidades pioneras, anuales, muchas sobre suelos desnudos en las que aparecen distintas especies dependiendo del tiempo que permanezcan inundadas. Así podemos encontrar: gramíneas efímeras como Pulicaria uliginosa y Agrostis pourretii, isoétidos perennes desarrollados en suelos periódicamente inundados, terófitos altos de suelos prolongadamente inundados, especies como Juncus tenageia, Juncus pygmaeus, Eryngium corniculatum y Mentha cervina, Cyperus longus o comunidades mediterráneo-atlánticas formadas por pequeños terófitos que se desarrollan en suelos periódicamente inundados.
En Extremadura, gran parte de estos hábitats fueron transformados o alterados, por lo que actualmente son muy escasos. Los drenajes de estas zonas encharcadizas eliminan una vegetación de aspecto modesto pero de gran interés por su singularidad y escasez. Estos encharcamientos temporales suelen acoger también a nutridas poblaciones de anfibios.

  • Vegetación flotante de ranúnculos de los ríos de zonas premontañosas y de planicie. Cod. U.E 3260

Dentro de las aguas corrientes de los ríos extremeños de gran caudal, se reconoce como hábitat de interés comunitario aquel definido por una vegetación de hidrófitos y batráquidos, esto es, hierbas laguneras o ranúnculos, que a menudo cubren la superficie de las aguas y otras plantas acuáticas como las del género Callitriche sp. Lógicamente este tipo de vegetación adaptada a vivir en el medio acuático encuentra condiciones óptimas para su desarrollo en aquellos tramos de río en los que la velocidad del agua es moderada o lenta, así como en los remansos junto a las orillas.

  • Brezales húmedos atlánticos meridionales de Erica ciliaris y Erica tetralix. Cod. U.E. 4020

Existe un tipo de brezal hidromorfo, que permanece encharcado o con una alta humedad en el terreno, que viene definido por la presencia del brezo de bonal (Erica tetralix) y el mirto de Brabante (Myrica gale). En estos escasos y pequeños enclaves higroturbosos, turberas o trampales llaman la atención los ramilletes de flores de color rosado del pequeño brezo de bonal (E. tetralix). Por su parte el mirto de Brabante (Myrica gale) es una planta muy aromática de hojas alternas en forma de punta de lanza a menudo con el borde serrado en su parte superior. Durante el invierno pierde el follaje y antes de que este vuelva a desarrollarse, la planta florece tempranamente en las ramillas del año anterior formando espigas densas de forma cilíndrica que se sitúan en la axila de la bráctea.

Otro tipo de brezal húmedo es el que representa la asociación del brezo de bonal (Erica tetralix) y la ahulaga de bonal o uñagata (Genista anglica), matorral pinchudo de vistosas flores amarillas y frutos en legumbre curvada en los extremos.
Estos tipos de brezales definen uno de los hábitats prioritarios con respecto a su conservación dentro de la Directiva Europea. De hecho, la superficie total ocupada por este hábitat en Extremadura apenas supera la media hectárea.

  • Brezales secos (todos los subtipos).Cod. U.E. 4030

Dependiendo de la altitud, las condiciones climáticas o la orientación, aparecen distintas combinaciones de matorrales principalmente de los géneros Erica sp., Cistus sp., Halimium sp., Genista sp. o Ulex sp., que definen este hábitat de interés comunitario. Así, en Extremadura podemos encontrar entre otros, los siguientes tipos de brezales de interés:

  • Brezal hidromorfo mesomediterráneo con Erica lusitanica y Cistus psilosephalus.
  • Brezal hidromorfo supramediterráneo Genista anglica y Erica scoparia.
  • Brezal - jaral  de Erica australis con Cistus populifolius.
  • Brezal – jaral mesomediterráneo con Halimium ocymoides y Helianthemun hirtum.
  • Brezal con Erica umbellata y Halimium ocymoides
  • Brezal jaral con Cistus populifolius y Polygala microphylla
  • Brezal con Erica umbellata y Ulex eriocladus.
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No obstante, la Directiva Hábitats incluye dentro de la categoría de matorrales de zonas templadas, algunas asociaciones fitosociológicas que se escapan de que lo se consideran brezales, como por ejemplo:

  • Jarales de Cistus ladanifer y Genista hirsuta.
  • Algunos tipos de jaguarzales de Halimium ocymoides.
  • Jarales blancos con Cistus albidus y Phlomis purpurea
  • Jaral con tojos (Ulex eriocladus) araceno-pacenses.
  • Loreras de Prunus lusitanica con durillos (Vivurnum tinus).
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La degradación o eliminación de los bosques originales, como robledales o alcornocales, suele ser reemplazada por manchas de matorrales y arbustos en los que predominan especies de carácter serial que tratarán de recuperar el bosque y la tierra que lo sustenta. En Extremadura los brezales puros (Erica sp.) aparecen sólo en las partes altas de las sierras más húmedas como Villuercas, Jerte, la Vera o Gata.
Más comunes son las manchas de monte en las que los brezos acompañan a las jaras, formando un matorral denso donde las especies cinegéticas de caza mayor o especies como el lince ibérico encuentran refugio, tranquilidad y alimento. En muchas ocasiones estas manchas de monte se enriquecen progresivamente con madroños, durillos, labiérnagos, cornicabras y otras especies de matorral noble mediterráneo. Estas extensas áreas de matorral dan una miel de alta calidad muy cotizada.
El término brezo se refiere a un grupo relativamente numeroso de matas o pequeños arbustos (excepcionalmente algún árbol) muy ramificados, de tallos más o menos erectos, recubiertos de hojas estrechas, pequeñas y endurecidas. La forma linear de las hojas se consigue, algunas veces, mediante el repliegue de los márgenes de las mismas. Los brezos pertenecen a la familia de las ericáceas y, más en concreto a la subfamilia de las ericoideas.
El aspecto de los brezos es xeromorfo, es decir, propio de los vegetales que viven en zonas secas. Su carácter más típico, la menguada superficie foliar, sugiere una reducción de la transpiración (por la poca cantidad de estomas) y una economía restrictiva del agua; el endurecimiento de la hoja, producido por un gran desarrollo de la parte más externa de la epidermis, va en la misma dirección. A pesar de esta adaptación xeromorfica, los brezos no suelen vivir en sitios muy áridos, sino que, en general, requieren cierta humedad. Además de este requerimiento ecológico, los brezos se caracterizan por medrar preferentemente en suelos pobres, suelos que dan reacción ácida y en los que tales plantas (llamadas acidófilas) suelen encontrar poca competencia.
Los brezales forman extensiones de matorral de aspecto monótono y muy homogéneo, con una diversidad florística limitada. Sus flores tienen forma de campana o de cencerro. Suelen agruparse en inflorescencias que a menudo resultan muy vistosas. El fruto es una cápsula o una baya.
En España el género Erica cuenta con 15 taxones (14 especies y 2 subespecies) que se pueden agrupar según sus áreas de distribución.

  • Brezales oromediterráneos endémicos con aliaga.Cod. U.E. 4090

Dentro de este hábitat se incluyen distintas formaciones de matorrales mediterráneos y oromediterráneos primarios y secundarios con dominio frecuente de genisteas. Las genisteas pertenecen a la gran familia de las leguminosas, de ahí que su fruto en legumbre pueda recordar a los garbanzos, habas, guisantes o alfalfas. Sus adaptaciones para superar los climas donde existe una estación seca muy dura, unido a su capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico a la tierra enriqueciéndola, las hace poder vivir en suelos pobres y expuestos. Dentro de estas asociaciones fitosociológicas de matorrales aparecen:

  • Matorrales altimontanos de Genista florida (escobón de flores amarillas y 2-3 m de altura. Endemismo ibero - norteafricano).
  • Matorrales de Adenocarpus argyrophillus llamado comúnmente cenizo y que es común en las sierras de Serradilla, P.N. de Monfrague y ZEPA de las Sierras de Villuercas. El cenizo suele aparecer en las laderas y cumbres de estas sierras cuarcíticas.
  • Piornales con escoba blanca. Definido por el endemismo ibero-norteafricano Cytisus grandiflorus (= Adenocarpus hispanicus) de la sierra de Gata con Cytisus striatus (de fruto muy peludo), o bien, otro tipo de piornal con escobas como Cytisus multiflorus (escoba blanca) con Sarothamnus eriocarpus (= Cytisus striatus subsp. eriocarpus).
  • Piornal con escoba negra. Genista florida con Cytisus scoparius (retama o escoba negra).
  • Jaral - piornal de escoba blanca gredense con Thymus mastichina (tomillo o mejorana silvestre muy aromática) y Cytisus multiflorus (escoba blanca endémica de la península ibérica de hasta 2 m de altura).
  • Escobonal blanco con cantueso. Cytisus multiflorus con Lavandula sampaiona.
  • Otras asociaciones de piornos y escobas.
  • Formación de Genista purgans en montaña. Cod. U.E. 5120

En el genero de las genistas aparecen algunos arbustos que carecen de hojas, o casi, y tienen los tallos verdes, fotosintetizadores. Con la reducción de las hojas, y todavía más con su desaparición, se establece un efectivo control hídrico, al disminuir las superficies de evapotranspiración. Con ello, sin embargo, disminuye la capacidad fotosintética, y es para compensar este defecto que los tallos se hacen verdes. Esta adaptación, unida a su porte hemisférico, responde a la necesidad de protegerse de los fuertes vientos que azotan las cumbres en las que viven estos piornos serranos, como el Pto. de Honduras (Hervás), el Monte Jálama (Sierra de Gata) o la Sierra de Tormantos (La Vera). Durante la primavera las cumbres de estas sierras se cubren de un color amarillo y un aroma dulce e intenso como resultado de la floración de los piornos. Mientras, los pechiazules (Luscinia svecica) y otras pequeñas aves de alta montaña, cantan desde lo alto de estos matorrales. Durante el invierno la nieve cubrirá estos piornales.
Dentro de este hábitat se incluyen distintos tipos de piornales serranos con Cytisus balansae subsp. europaeus (=Genista purgans, =C. oromediterraneus), Echinospartum barnadesii, Genista florida, o Genista cinerascens principalmente del sector bejarano – gredense.
Cytisus balansae subsp. europaeus (=Genista purgans), es un arbusto muy ramificado, de hasta 1 m de alto, con forma normalmente hemisférica para protegerse de los fuertes vientos. Las hojas superiores tienen un foliolo y las inferiores tres, siendo estos de forma lanceolada y con envés pubescente. Flores olorosas, con corola de color amarillo-vivo y cáliz muy piloso. Fruto en legumbre, negruzca en la madurez.

  • Fruticedas y arboledas de Juniperus (cod. 5210, 5211 y 5214)

Estas fruticedas y arboledas de Juniperus se engloban dentro de la categoría de matorrales arborescentes mediterráneos, dentro de los cuales, en Extremadura se reconocen como hábitats de interés comunitario las siguientes formaciones de fruticedas:

  • Enebrales rastreros del norte de Cáceres (sector bejarano-gredense) con Juniperus comunnis subsp. alpina que aparece en piornales y roquedos altimontanos.
  • Encinar acidófilo luso-extremadurense con peral silvestre (Pyrus bourgeana), también llamado piruétano o guapero. Este pequeño árbol con hojas caducas de color verde claro y fruto generalmente de forma globosa, aparece salteado o formando pequeños rodales en encinares y alcornocales. Sus frutos son muy consumidos por distintas especies silvestres.
  • Coscojares acidófilos luso-extremadurenses con jacintos hispánicos (Hyacinthoides hispanica), hierba bulbosa de la familia de las liliáceas, de bonitas flores azules que aparece dentro del sotobosque. La coscoja (Quercus coccifera) aparece principalmente sobre suelos calizos, aunque esta asociación más escasa se desarrolla sobre suelos ácidos. La bellotas de las coscojas maduran al segundo año tomando color castaño y la cúpula (cascabullo) es muy escamosa.
  • Encinar acidófilo mediterráneo con enebros (Juniperus oxycedrus) Estos encinares supramediterráneos con enebros suelen estar asociados a chaparrales de cumbres y crestas de sierras.
  • Fructicedas termófilas (Fructicedas, retamares y matorrales mediterráneos termófilos). Cod. 5333

Dentro de estas fruticedas termófilas (formaciones de arbustos con frutos de zonas cálidas) se incluyen como hábitats de interés comunitario las arbustedas en las que aparecen asociadas Asparagus albus y Rhamnus oleoides preferentemente sobre suelos básicos. El espino negro (Rhamnus oleoides), provisto de fuertes espinas y aspecto prieto, aparece en las solanas y pedregales acompañando a acebuches (Olea europaea var. sylvestris) y lentiscos o charnecas (Pistacia lentiscus). Cuando los frutos de estas arbustedas maduran en otoño, dan alimento a numerosas especies silvestres entre las que destacan los paseriformes o pequeños pajarillos que basan su estrategia migradora anual en aprovechar los numerosos frutos otoñales de estas plantas. En estas laderas soleadas y pedregosas aparecen numerosas esparrageras blancas (Asparagus albus). Esta pequeña planta pinchuda de tallos blanquecinos aparece entre las piedras o bajo los acebuches y espinos, dando sabrosos espárragos muy buscados por los aficionados recolectores extremeños.
Se incluyen también en esta categoría los coscojares (Quercus coccifera) y lentiscares (Pistacia lentiscus) ibéricos suroccidentales sobre suelos ácidos. Estas manchas de vegetación cada vez más escasas, tienen un valor ecológico muy alto, especialmente como refugio para las especies de caza menor. Los lentiscares (también llamados charnecales) con coscoja, pese a no alcanzar el aspecto de un bosque, tienen en muchas ocasiones tanto valor como aquel. Sin embargo, a menudo son eliminados como si se tratara de simple matorral, cuando en realidad están muy cerca del tope evolutivo que puede alcanzar la vegetación en esas áreas.

  • Matorrales y tomillares (Fructicedas, retamares y matorrales mediterráneos termófilos). Cod. U.E. 5334

Dentro de las formaciones vegetales de aspecto humilde que se desarrollan en zonas muy soleadas y con suelos a menudo empobrecidos, existe un tipo de tomillar que resulta de interés comunitario: el Tomillar basófilo mesomediterráneo pacense. Estos escasos tomillares sobre suelos calizos aparecen en el sur de la provincia de Badajoz y vienen definidos por la presencia de Helianthemum hirtum (jarilla romero) y labiadas anuales del género Satureja sp.

  • Retamares y matorrales de genisteas (Fructicedas, retamares y matorrales mediterráneos termófilos). Cod. U.E. 5335

Dentro de los matorrales mediterráneos esclerófilos (de medios secos y con hojas duras) aparecen como hábitats de interés comunitario los siguientes tipos de retamares, ahulagares y otras formaciones:

  • Retamares (Retama sphaerocarpa).
  • Retamares con escoba blanca (Cytisus multiflorus) o con escobas negras (Cytisus scoparius y C.scoparius subsp. bourgaei).
  • Ahulagares de Genista polyanthos (ahulaga brava).
  • Codesales subulícolas con Lavandula stoechas subsp. pedunculata y Adenocarpus complicatus subsp. aureus.
  • Coscojares (Quercus coccifera) con Rhamnus oleoides.

La capacidad de la retama de fijar el nitrógeno atmosférico en sus nódulos radicales enriquece el suelo, normalmente muy limitado en nutrientes. Este aspecto unido al hecho de que la hierba bajo las retamas aguanta verde más tiempo, a dado a los retamares un alto valor ganadero. Los retamares siempre han tenido una buena vocación para la caza menor ya que ofrecen refugio y alimento a numerosas perdices, liebres y conejos. A largo plazo resulta un error eliminar las retamas de las zonas de pastos.
La retama común o retama de bolas (Retama sphaerocarpa) es un arbusto grisáceo, de ramas delgadas que alcanzan hasta 2 metros de altura, erectas o péndulas, y de abundantes, aunque pequeñas, flores amarillas. Se encuentra ampliamente distribuida por la península ibérica, aunque sólo aparece aquí y en el norte de África. Se cría en muchos tipos de terreno, especialmente en aquellos secos y soleados, claros de dehesas, pastizales, eriales, etc. Las hojas caen pronto realizando los tallos la función fotosintética. Con la reducción de las hojas, y todavía más con su desaparición, se establece un efectivo control hídrico, al disminuir las superficies de evapotranspiración. Con ello, sin embargo, disminuye la capacidad fotosintética, y es para compensar este defecto, que los tallos se hacen verdes. La mayoría de taxones con tales características se distribuyen por la región mediterránea, donde las disponibilidades de agua son bajas y las plantas tienen que soportar periodos de sequía relativamente prolongados. El  fruto de la retama es una legumbre globosa en cuyo interior, una vez desarrollada la semilla, esta queda libre y suena al agitar las ramas.

  • Prados ibéricos silíceos de Festuca indigesta. Cod. U.E. 6160

Estos prados ibéricos silíceos de Festuca indigesta se incluyen dentro de los pastizales xerofíticos (de medios secos) y mesofíticos (de medios húmedos - cervunales) de las altas montañas ibéricas. En el área Extremeña, principalmente ligados a las montañas del Sistema Central, podemos distinguir las siguientes asociaciones fitosociológicas:

  • Pastizales duros bejarano-gredenses con Armeria bigerriensis. Este endemismo de Gredos, poco común y con tendencia a hibridarse, aparece en las fisuras y los prados de las altas cumbres (prados psicroxerófilos). En estas zonas abundan los portes almohadillados debido al fuerte viento y existe un elevado estrés hídrico por alta insolación seguida de bajísimas temperaturas. Dentro de esta asociación también encontramos gramíneas como Agrostis rupestris.
  • Cervunales bejarano-gredenses con ajo (Allium gredensis). Los cervunales son áreas de pastos densos, con mucha humedad en el terreno y altos niveles de materia orgánica, dominados por la gramínea Nardus Stricta (cervuno). Estos cervunales normalmente aparecen en las vaguadas que se forman a gran altura. Tienen un gran interés ecológico por el gran número de endemismos de montaña que suelen llevar asociados. Por ello las cargas ganaderas de estos ricos pastos de altura deben estar acordes con la conservación de esta singular flora.
  • Cervunales quionoreófilos (ligados a las zonas de nieve). Aquí aparecen Campanula herminii (campanilla de la Serra da Estrela -  endemismo ibérico) y Festuca rivularis (cañuela de los arroyos – gramínea de espiguillas con tonalidades rojizas).
  • Cervunales carpetanos con aulagas inglesas. Esta asociación viene definida por la presencia de Genista anglica y Nardus stricta.
  • Cervunal gredense orotemplado. Con Nardus stricta y Genista carpetana (postrada mata de flores amarillas dispersa por los cervunales junto a las rocas).
  • Cervunal carpetano - leonés occidental y laciano – ancarense. Con Poa legionensis (Poa leonesa) y Nardus stricta.
  • Céspedes primocolonizadores con Arenaria queroides y Festuca summilusitanica sobre piornales y prados secos y pedregosos, o bien de Thymus zygis (tomillo aceitunero pequeño y leñoso; endemismo ibérico) con Plantago radicata (= P. subulata subsp. radicata; Llantén aleznado en praderas cacuminales de roquedos y lugares pedregosos).

Festuca indigesta, llamada comúnmente lastón o cañuela, es una de las plantas que habita en suelos pedregosos de alta montaña (1.800 a 3.000 m de altitud), con preferencia por los esquistos. En los suelos silíceos la vegetación se caracteriza por la inexistencia de especies arbóreas, debido a la pobreza del suelo, la alta xericidad estival y la abundancia de nieve invernal. Se desarrollan piornales, pastos psicroxerófilos, enebrales rastreros, etc, formando comunidades ricas en caméfitos fruticosos y hemicriptófitos (Festuca indigesta, Arenaria sp.). Los incendios que hace años se provocaban regularmente favorecían su aparición.
Festuca indigesta alcanza una altura de hasta 40 cm, es bastante bien reconocible por sus hojas rígidas. Aparece en los suelos pedregosos del piso bioclimático oromediterráneo. Tiene panículas de 3 a 7 cm y espiguillas de 8 a 10 mm. Posee un valor nutritivo bajo que disminuye su atractivo para los animales.

  • Zonas subestépicas de gramíneas y anuales. Cod. U.E. 6220

Dentro de los hábitats de interés comunitario se considera a estos pastizales mediterráneos xerofíticos anuales y vivaces como hábitats prioritarios para su conservación. Extremadura, debido al régimen extensivo de explotación y a la importancia de la ganadería, aún conserva un gran número de pastizales naturales o seminaturales que aportan una gran biodiversidad en el contexto europeo.
Antes de comentar estos pastizales conviene aclarar los términos “majadal”, “vallicar” y “bonal”. Entre los pastizales de gramíneas y anuales destacan por su valor nutritivo los llamados “majadales”, que son el resultado de una estrategia de manejo del ganado que hace evolucionar la composición del pasto hacia especies herbáceas de mayor calidad, creando en ciertas zonas un pasto corto de alta cobertura y valor alimenticio, que representa el tope evolutivo de los pastos del encinar. Para llegar a obtener un majadal se necesita aumentar progresivamente los niveles de materia orgánica del suelo. Este aumento de la riqueza del suelo se obtiene mediante la técnica del redileo, haciendo descansar a los animales en las zonas seleccionadas para que distribuyan su abono, rotando las zonas para no llegar a nitrificar el terreno. En estos majadales destaca la presencia de gramíneas y trébolescomo Poa bulbosa y Trifolium subterraneum.
Los llamados “vallicares”, mas aptos para el ganado vacuno, aparecen en vaguadas y depresiones donde el terreno acumula agua, sin llegar a encharcase, apareciendo un herbazal cerrado y alto que se agosta mas tarde que el resto del pastizal y en el que dominan las gramíneas y algunas vivaces.
Los “bonales” aparecen en las dehesas mas húmedas y suelen tener un pasto parecido al vallicar, con gramíneas altas dominantes, pero que se encharca en invierno y primavera pudiendo aparecer incluso una pequeña lámina de agua.
Cabe destacar la importancia que tiene el tipo de terreno, básico o ácido, para que se desarrollen unos u otros tipos de pasto. EnExtremadura resultan más escasos los pastos sobre suelos básicos, ya que estos fueron transformados desde el principio y en mayor medida por sus mejores rendimientos agrícolas.
Dentro de los muchos tipos de pastizales se consideran como prioritarios los siguientes:

  • Pastizales anuales basófilos luso-extremadurenses caracterizados por la presencia de Velezia rigida y Asteriscus aquaticus (Thero-Brachypodieta).
  • Vallicares luso-extremadurenses con Gaudinia fragilis y Agrostis castellana.
  • Majadales silicícolas definidos por Trifolium subterraneum y Periballia involucrata.
  • Majadales silicícolas supramediterráneos con Festuca ampla y Poa bulbosa.
  • Majadales luso – extremadurenses sobre pizarras en los que aparec Poa bulbosa y Onobrychis eriophora (=O. humilis).
  • Majadales silicícolas mesomediterráneos (Poa bulbosa y Trifolium subterraneum).
  • Majadal basófilo de astrágalos (Astragalus sesameus).

A estos pastizales “prioritarios para su conservación”, podemos añadir otros “de interés comunitario” que se dividen en:

  • Pastizales mediterráneos xerofíticos no sometidos a procesos de salinización y sin propiedades gleicas en los suelos:
  • Pastizales luso-extremadurenses de Hyparrhenia hirta (cerrillales) sobre pedregales secos y expuestos de los riberos del Tajo y Guadiana en los que aparecen acebuchales. Viene acompañado por Daucus critinus.
  • Pastizales silicícolas perennes mediterráneo occidental ibéricos:
  • Pastizales anuales con Holcus seglutinus (=H. annus).
  • Vallicares carpetano – leoneses.
  • Vallicares luso –extremadurenses.
  • Cerrillales bejarano-gredenses.
  • Berceales ibérico occidentales.
  • Lastonares carpetano leoneses.
  • Berceales luso-extremadurenses
  • Dehesas de Quercus suber y/o Quercus ilex. Cod. U.E. 6310

Dentro de los tipos de dehesas que existen en Extremadura podemos distinguir como hábitats de interés comunitario las siguientes:

  • Carrascales acidófilos carpetano leoneses. Estos carrascales o chaparrales del norte de la región se caracterizan por ir acompañados de Genista polyanthos subsp hystrix (ahulaga brava).
  • Encinares acidófilos mediterráneos con enebros (Juniperus oxycedrus). Estos encinares supramediterráneos con enebros suelen estar asociados a caparrales de cumbres y crestas de las sierras cuarcíticas extremeñas apareciendo buenos ejemplos en las sierras de la Serena (Pto. de la Nava – Cabeza del Buey, Sierra de Tiros), aunque se encuentran mas abundantemente en las Sierras de las Gata, Villuercas, Monfrague y exposiciones de solana de La Vera.
  • Encinares basófilos desarrollados en los afloramientos y sedimentos calizos del sector Toledano – Tagano. Acompañados por jarales blancos de Cistus albidus y ricos en orquídeas. (Almaraz, Valdecañas de Tajo,..).
  • Encinares basófilos con Quercus coccifera propios de Tierra de Barros (Sierra de Monsaluz, María Andrés, Bienvenida) .
  • Encinar acidófilo luso-extremadurense con peral silvestre (Pyrus bourgaeana). Este encinar silicícola y sus etapas de sustitución es el más ampliamente distribuido en Extremadura (Fregenal de la Sierra, Valle de la Serena, Cáceres, ..) e incluye numerosas subdivisiones o faciaciones según las especies acompañantes.
  • Alcornocales acidófilos ibérico-suroccidentales que vienen definidos por la presencia de Poterium agrimonioides (=Sanguisorba hybrida), acompañadas muchas veces de peonías (Paeonia broteroi), Luzula forsteri y Epipactis helleborine. Buenos ejemplos podemos encontrar a lo largo de las sierras de la Raya portuguesa, así como en los distritos Gatense, Hurdano, Pacense y Serena-Pedroches. Dentro de estos alcornocales existen distintas faciaciones dependiendo del sustrato o la orientación.
  • Encinares acidófilos mariánico - monchiquenses, béticos y rifeños con presencia de mirto (Mirtus communis).
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Estas dehesas son bosques aclarados y pastoreados, con pastizales vivaces propios del occidente peninsular. La mayor parte de la superficie de la Península Ibérica pertenece a la región mediterránea, y su vegetación climática corresponde al bosque esclerófilo, casi siempre de encinas y alcornoques, que en otro tiempo ocupó hasta un 90% del área. El bosque mediterráneo maduro es una formación densa, apretada, casi intransitable, compuesta por varios estratos de vegetación, con dominancia de las formas arbustivas y lianoides sobre las herbáceas, que recuerda por estas características a la selva subtropical. Durante siglos, el hombre ha sabido aprovechar las oportunidades de explotación que le ofrecía el entorno, y según fuera el clima y la fertilidad del suelo, talaba o quemaba el bosque para roturar las tierras; o se limitaba a ahuecarlo, dando origen a uno de los ecosistemas más característicos del occidente español, la dehesa.
La característica que mejor define el clima mediterráneo, y la que ejerce una presión selectiva más poderosa sobre la vegetación, es su aridez estival. La coincidencia del periodo de calor con la época seca, que nos parece tan normal, es en realidad poco común, y se da sólo en unas pocas regiones situadas entre los 30 y 40 grados de latitud y al oeste de las masas continentales, tanto en el hemisferio norte como en el hemisferio sur. La aridez estival supone una prueba muy dura para la vegetación. La escasez de precipitaciones se ve agravada por una alta tasa de evaporación, y es necesaria una economía hídrica muy austera para sobrevivir durante el verano. Muchas de las características morfológicas de la vegetación esclerófila ( del griego, hojas duras) propia del clima mediterráneo, son adaptaciones dirigidas a limitar la transpiración del agua. Las hojas, por ejemplo, son pequeñas, y su cutícula está recubierta de ceras, mientras que su envés, donde se hallan los estomas (los poros a través de los cuales tiene lugar el intercambio de gases), está tapizado por pelos cortos, a veces ramificados,  y de color blanquecino. Basta observar la hoja de una encina o una adelfa para apreciar estas características. Estas adaptaciones conlleva una bajada en la tasa fotosintética por lo que hay que ahorrar energía y mantener las hojas todo el año (hojas perennes).
Algunas de las características propias de la familia de las fagáceas son sus flores reducidas, sin pétalos, unisexuales; las masculinas reunidas en inflorescencias péndulas, llamadas amentos, y las femeninas, solitarias o e grupos de 2 a 3. La talla y la poca vistosidad de estas flores hace ya suponer su carácter anemófilo, es decir, que su polen es transportado por el viento. Se trata de plantas monoicas: las flores masculinas y las femeninas están separadas pero ambas conviven en el mismo árbol. Sus hojas son siempre alternas y el fruto es muy característico: una núcula (fruto seco con una sola semilla; bellota) revestida en su base por un involucro lignificado recubierto de escamas, llamado cúpula o cascabillo.

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